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No esperes que te cuente

o esperes que te cuente anécdotas de días en los que no sé cómo acabé despertando donde lo hice, porque no las tengo. No esperes que te cuente historias de mis borracheras, porque no las tengo. No esperes que te cuente trastadas que hice culpando al alcohol y a otros vicios, porque no las tengo. No esperes que te cuente situaciones en las que me reí de otra persona por ser diferente, por estar enferma o por estar en línea directa con mis prejuicios, porque no las tengo. No esperes que te cuente horrores de cuando me dedicaba a molestar a los animales por placer, porque no los tengo. No esperes que te cuente mis salidas a discotecas en las que trataba a la gente con absoluta falta de empatía y con un completo egoísmo, porque no las tengo. No esperes que te cuente de mis bailes en sitios abarrotados al son de música misógina, porque no los tengo. No esperes que te cuente de las tardes que malamente las llaman "de chicas", porque no las tengo. No esperes que te cuente sobre el coche de mis sueños, porque no lo tengo. No esperes que te cuente que mi deseo es colocarme en cualquier empresa para ganar dinero a toda costa, porque no lo tengo...


Pero siéntate a mi lado, al fuego de la luz de Luna Llena, y te hablaré. Te hablaré de la belleza de perderse en el universo de los ojos de un animal. Te hablaré de la danza salvaje que invade mi cuerpo cuando la plena Luna me baña con su esplendor. Te hablaré de los abrazos gentiles que nos regalan nuestros hermanos árboles. Te hablaré de las melodías con las que se despiertan las plantas, y con las que se acuestan las flores. Te hablaré del jugueteo del viento cuando nos susurra mensajes de la Gran Madre. Te hablaré de las vidas que se esconden detrás de cada carta del oráculo. Te hablaré de ancestros, y de antepasados, y de los hombres que vivían en armonía con el Gran Espíritu. Te hablaré de la magia de las piedras, de los poderes de los cristales. 

Siéntate a mi lado y te hablaré de las sabias palabras de quienes sabían que la Naturaleza jamás tendría dueño. Te hablaré de la tierra natural y su ausencia de fronteras. Te hablaré de qué se siente cuando la Diosa te abraza. Te hablaré de la divinidad que hay en ti, y también en el resto de las cosas. Te hablaré del misterio de la Luna, que permanece oculto en cada mujer. Te hablaré de las energías que nutren mi cuerpo y de los animales de poder que nutren mi espíritu. Te hablaré de búsquedas y encuentros, de viajes astrales y viajes interiores. Te hablaré del cuidado de las palabras, porque ellas nos permiten ser quienes somos.

Siéntate a mi lado y te hablaré de las lágrimas con las que nos bañan el Cielo y la Tierra. Te hablaré del sabor de la victoria cuando batallas contra tus dos lobos internos. Te hablaré de lo que se siente al ser derrotado, y de lo que se aprende al ser derrotado. Te hablaré de la firmeza con la que das los pasos cuando te sabes en el camino correcto. Te hablaré de que aquí no existe la soledad, aunque camines solo. Te hablaré de las formas en que la Diosa se manifiesta y te abraza el corazón. Te hablaré de plantas y animales, de vientos y árboles, y del consejo que puedes tomar de ellos. Te hablaré del tarot y de sus secretos. Te hablaré de los sueños, de aquellos que ocurren con los ojos cerrados y de los que suceden estando despiertos. Te hablaré de los senderos de la bruja, y las visiones de la chamana.

Siéntate a mi lado y te hablaré. De todo esto y más. Tú eliges. 

Gracias por leer,
greetings from the coffin

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